Libro: CONOCER Y REZAR LOS SALMOS (José Bortolini)
¿CÓMO ESTUDIAR LOS SALMOS?
Este comentario pretende tener un carácter popular y poner en relación los salmos con la vida de las personas del presente. Por su condición de «popular», no se pierde en discusiones acerca del texto y sobre las posibles formas de traducirlo. Tomamos una traducción y, basándonos en ella, la reflexión irá creciendo, estableciendo un puente entre el pasado y el presente, de modo que cada salmo pueda hablar al corazón de los hombres y mujeres de nuestros días. Será un comentario preocupado por los grandes problemas que angustian hoy al pueblo de Dios, la lucha por la tierra, la ecología, el ecumenismo, la vida ciudadana, etc. 

Al estudiar cada uno de los salmos, recorreremos los siguientes pasos. 

1. Tras presentar el texto del salmo, veremos brevemente a cuál de los 14 tipos pertenece, de modo que, desde el principio, aparezca ante nosotros con su colorido e identidad propios.

2. Cuando sea posible, presentaremos la estructura del salmo, el modo en que está organizado, además de destacar las principales «imágenes» que ha empleado el salmista para expresar lo que sentía.

3. El tercer paso es de los más importantes. Trataremos de obtener del salmo la mayor cantidad posible de información. Le preguntaremos al texto por lo que está sucediendo, las razones por las que surgió ese salmo, en qué reside el conflicto, quién está enfrentado, a quién y por qué motivo. Como hemos dicho antes, prácticamente la totalidad de los salmos revela u oculta un conflicto. En muchas ocasiones, el conflicto es algo evidente; en otras, no.

4. Después de detectar el conflicto presente en cada salmo, preguntaremos por la imagen o el «rostro» de Dios presente en ese texto: ¿Cómo se presenta Dios? ¿De parte de quién está? Y podremos constatar que Dios se alía siempre con los que luchan por la justicia, que siempre es el Dios de la Alianza, el Dios compañero y comprometido. De aquí pasaremos brevemente al Nuevo Testamento para ver si el salmo estudiado tiene algo que ver con la vida y la práctica de Jesús. Sí, porque en él es donde los salmos encuentran su culminación. Con razón podemos decir que Jesús no vino a abolir los salmos, sino a darles cumplimiento (cf Mt 5,17). No se trata simplemente de constatar que tal o cual salmo se cita en este o aquel libro del Nuevo Testamento. Se trata, más bien, de ver cómo los contenidos de cada salmo resuenan en la persona, en las palabras y en las acciones de Jesús, si el les da cumplimiento o les imprime un nuevo perfil.

5. Finalmente, después de estudiar cada salmo, trataremos de mostrar cómo habla en nuestra vida presente. Y cómo podríamos rezarlo con provecho. Se trata de simples sugerencias. Cada persona o cada grupo, después de su estudio, sabrá ciertamente encontrar pistas útiles para un buen aprovechamiento de cada salmo.

Clasificación de los salmos
De la familia de los Himnos.
Himnos de alabanza:
8, 19, 29, 33, 100, 103, 104, 105, 111, 113, 114, 117, 135, 136, 145, 146, 147, 148, 149, 150.

Salmos de la realeza del Señor:
47, 93, 96, 97, 98, 99.

Cánticos de Sión:
46, 48, 76, 84, 87, 122, 132.

De la familia de los Salmos individuales.
Súplica individual:
5, 11, 7, 10, 13, 17, 22, 25, 26, 28, 31, 35, 36, 38, 39, 42, 43, 51, 54, 55, 56, 57, 59, 61, 63, 64, 69, 70, 71, 86, 88, 102, 109, 120, 130, 140, 141, 142, 143.

Acción de gracias individual:
9, 30, 32, 34, 40, 41, 92, 107, 116, 138.

Salmos de confianza individual:
3, 4, 11, 16, 23, 27, 62, 121, 131.

De la familia de los Salmos colectivos:
Súplica colectiva:
12, 44, 58, 60, 74, 77, 79, 80, 82, 83, 85, 90, 94, 106, 108, 123, 126, 137.

Acción de gracias colectiva:
65, 66, 67, 68, 118, 124.

Salmos de confianza colectiva:
115, 125, 129.

De la familia de los Salmos reales:
2, 18, 20, 21, 45, 72, 89, 101, 110, 132, 144.

De la familia de los Salmos didácticos:
Salmos litúrgicos:
15, 24, 134.

Denuncias proféticas:
14, 50, 52, 53, 75, 81, 95.

Históricos:
78, 105, 106.

Sapienciales:
1, 37, 49, 73, 91, 112, 119, 127, 128, 133, 139.